La Justicia le dictó prisión condicional al joven maciaense de 22 años, sentenciado por acoso sexual infantil en modalidad virtual, conocido como grooming. La causa comenzó en 2018 con siete denuncias de padres y culminó en los últimos días, cuando la Jueza de Garantías, doctora Silvina Graciela Cabrera, le dictó la condena.

Franco Vittori fue denunciado en el 2018 por varios padres de menores de edad de Maciá y fue acusado de pedirle fotos a estos chicos de partes íntimas, vía redes sociales o WhatsApp. Si bien las denuncias se presentaron ese año, los mensajes que se encontraron tras las investigaciones requeridas para el caso datan de años anteriores.

Tras dos años de investigaciones por parte de la fiscalía, el viernes pasado la Jueza Cabrera le leyó la sentencia, tras un acuerdo entre todas las partes. La misma establece tres años de prisión condicional, bajo ciertas normas.

Según explicó la jueza en diálogo con Radio Integral Maciá, una vez que los fiscales reunieron toda la información necesaria del caso, tuvieron dos caminos por elegir: uno fue remitir la causa a juicio en Concepción del Uruguay y el juez llega a una sentencia de condena; y la otra, fue la posibilidad de realizar un acuerdo de juicio abreviado, que fue lo que se hizo. Para esto, se necesitó el acuerdo de todas las partes, del imputado, de su defensa, de las víctimas, y los querellantes.

En este sentido, el imputado reconoció la responsabilidad de los hechos, y en base a eso todas las partes acordaron “una pena que estiman como justa y adecuada”, detalló Cabrera. Previo a esto, cada parte se tomó varios meses para analizar la pena más conveniente, teniendo en cuenta las pruebas existentes.

“Entre todas las partes llegaron a un acuerdo: una pena con reglas de conducta”, apuntó la doctora. Asimismo, explicó que este tipo de delitos tiene una pena que “va desde los 6 meses a los 4 años; entonces esta pena (3 años) se aproxima al máximo”.

En contexto, cabe resaltar que para cumplirse una condena condicional, el fallo de la Justicia no debe superar los tres años. Es decir, que si las partes coincidían que sobre el imputado pesaba la pena máxima (4 años), iba a prisión efectiva. Otro dato a tener en cuenta, es que para ejecutar la pena condicional, como en este caso particular, el imputado no debe tener antecedentes anteriores.

“Es una condena que se dictó con el mismo valor que se hubiese hecho en un juicio en Concepción del Uruguay”, aclaró Cabrera.

Sobre el imputado pesan reglas de conductas:

  • Evitar mantener cualquier tipo de contacto con las víctimas por cualquier medio y con sus grupos familiares.
  • La prohibición de ingreso a Maciá y a un establecimiento rural en departamento Nogoyá, ya que “afectaría la tranquilidad de las víctimas y sus papás”.
  • La continuidad de un tratamiento psicológico.
  • La realización de tareas comunitarias en una determinada carga horaria en un merendero de adultos mayores en la ciudad de Santa Fe.

Si el condenado viola alguna de las reglas, los tres años de condena condicional se transforman en prisión efectiva en una unidad carcelaria. Si dentro de los próximos 4 años el imputado comete otro delito, se suman las dos condenas y esa pena total se cumple en una cárcel.

Desde la oficina judicial se va a controlar que el imputado cumpla con esas normas de conducta.

Asimismo, si el condenado incumple alguna de las pautas, cualquier persona está autorizada de dar aviso a las autoridades, concluyó la jueza.