Una investigación de Radio Integral Maciá.

En el Hospital Falucho de Maciá existe un problema que viene de hace muchos años: la puerta de la sala de Rayos X, donde se toman las radiografías, es pequeña, por lo tanto, no entran las camillas ni las sillas de rueda. En consecuencia, todo el personal de salud hace un esfuerzo sobrehumano para poder ingresar a los pacientes fracturados o lesionados, ya que tienen que hacer maniobras complicadas para ingresar la camilla a la sala.

Que la puerta sea pequeña y que un paciente no pueda ingresar con su silla de rueda para que le tomen una radiografía, es como afirmar que en una panadería escasea la harina; o que en un taller mecánico haya faltante de aceite, por solo mencionar algunos casos.

Todo esto, sumado a que las condiciones de infraestructura de esta sala no son las mejores: azulejos caídos, revoques de paredes que se desprenden constantemente lo que provoca una mala higiene, y poca protección contra los rayos X para los radiólogos que desempeñan su profesión en el Falucho de Maciá.

La directora del Hospital local, doctora Verónica Velázquez, habló en Radio Integral Maciá y se refirió a este tema. “La sala de rayos es una sala muy vieja y necesita de una reforma. Eso no depende de nosotros, es una reforma costosísima que tiene que autorizar la provincia, porque no es solamente romper y poner cosas nuevas”, mencionó la profesional.

En este sentido y por deducción lógica, que poner en condiciones una pared y cambiar una puerta sea una operación “costosísima”, como afirmó la directora del Falucho, da cuenta del estado económico que tiene la Salud Pública de la Provincia.

La sala de Rayos X del nosocomio “está bajo supervisión del área de bioingeniaría del Ministerio de Salud. Tendían que ver ellos en qué condiciones se encuentra la sala o si hay que reformarla por completa”, agregó Velázquez.

A su vez, dejó en claro que el Ministerio de Salud está al tanto de la situación en Maciá. En ese contexto, desde este medio de comunicación nos preguntamos por qué todavía no se ha actuado para darle solución al problema, si a nivel provincial ya están enterados de las pésimas condiciones de esta sala, primordial para cualquier hospital.

Inclusive, el cardiólogo y ex senador provincial, Héctor Exequiel Blanco, pasó por el nosocomio de nuestra localidad en el año 2011 desempeñando su labor como profesional de la salud. Por lo tanto, claro está, es uno de los conocedores de este asunto.

“Estamos a la espera, es un momento muy difícil en cuanto a recursos para nosotros exigir una reforma”, mencionó la directora, sabiendo que el problema viene de años.

Leandro Waterloo, vecino de Maciá, sufrió un accidente doméstico en septiembre del año pasado, por el cuál necesitó de una radiografía. Según le contó a Radio Integral, tras una caída desde una cierta altura, se quebró siete costillas, tres vértebras y la pelvis. Cuando llegó al hospital en aquel encones, le hicieron la placa en el pasillo, ya que no hubo forma de ingresarlo en la camilla a la sala de rayos. Afortunadamente, Leandro se recuperó, ya que un movimiento en falso y corría el riesgo de no volver a caminar (por suerte no se intentaron maniobras raras para ingresarlo a la sala con la camilla).

“No se podía entrar a la sala de rayos. Oferté pagar la puerta nueva para que hagan las reformas y nadie me escuchó”, confesó. “El Caps (Centro De Salud Dr. Héctor Vicario) estaba cerrado cuando tuve el accidente. Si hicieron tremenda sala deberían arreglar un poco el hospital también”, enfatizó.

Por otro lado, los eventos deportivos generalmente dejan algunos lesionados. En este sentido, Daniel Franzot, colaborador y socio del Club Altlético Maciá, le reflejó a este medio la cantidad de veces que no han podido ingresar jugadores de fútbol lesionados a la sala, todo porque la puerta es pequeña.

Carina Schwindt (Matrícula Provincial 7.951) es una de las profesionales que desempeña su trabajo como técnica radióloga en esta sala. “Trabajamos en pésimas condiciones. Los médicos nos exigen una buena definición de radiografías, cosa que es difícil cumplir ya que el equipo de rayos es del año 1997, sumado a que no cuenta con ningún tipo de mantenimiento. Las camillas y las sillas de ruedas no entran en la sala de rayos, lo que imposibilita una buena placa, y, por ende, atender bien al paciente”, dijo la profesional.

“Llevo más de 20 años trabajando ahí y nunca me dieron una solución. A todos los directores que han pasado por este hospital les he pedido por este problema, pero hasta ahora no ha llegado nada”, agregó, siendo que la Dirección del hospital es a donde los profesionales tienen que recurrir a la hora de hacer reclamos.

“La sala de rayos es el único sector abandonado del hospital. Han hecho arreglos en consultorios, en sala de internación, sala de partos, menos en mi lugar de trabajo; siendo que una radiografía es un método de diagnóstico indispensable”, comentó.

Más allá de este problema en particular, es llamativo que un hospital en una ciudad de más de 10 mil habitantes no cuente con más que una radiografía en el caso de haber un accidente, y cada paciente accidentado tenga que ser derivado a localidades vecinas para su acorde atención.