Desaparición de la familia Gill: “Alfonso Goette los mató, y lo hizo con ayuda”

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María Adelia Gallego lleva 20 años sin saber qué pasó con su hija, su yerno y sus cuatro nietos. Segura, manifiesta no tener dudas de que la familia Gill fue asesinada por el dueño del campo donde trabajaban. Sin embargo, y tras dos décadas, no pierde las esperanzas de encontrar los cuerpos.

Rubén José Gill, de 56 años, su esposa Norma Margarita Gallego, de 26, y sus cuatro hijos, María Ofelia, de 12, Osvaldo José, de 9, Sofía Margarita, de 6 y Carlos Daniel, de 3, fueron vistos por última vez el 13 de enero de 2002, en un velorio en Viale.

La familia trabajaba en el campo de 500 hectáreas La Candelaria, ubicado en Crucesitas Séptima, departamento Nogoyá. El dueño del campo era Alfonso Goette, quien falleció a los 70 años en un accidente vial en el 2016 y a partir de este caso la causa dio un giro rotundo. Es que aparecieron nuevos testigos que se animaron a hablar, tras la muerte del ruralista.  

“Yo digo que él los mató, y no fue solo, lo hizo con ayuda. Si fuera solo no va a mover seis cuerpos”, contó María Adelia, la madre de Norma Margarita, en diálogo con Radio Integral de Maciá.

La mujer está segura que la familia Gill fue asesinada, y se pregunta cómo llevaron adelante el macabro hecho de matar a cuatro niños. “Mover cuerpos de nenes de 6 años, (Goette) no tenía corazón, esa hazaña que hizo con las criaturas”.

María Adelia descarta la hipótesis de que la familia Gill se haya ido del país, que es otra de las teorías que manejan los investigadores, aunque con menor peso en comparación al homicidio.

La mujer, que lleva 20 años en una búsqueda constante, aseguró que Alfonso Goette “no era un hombre de pararse y hablar como una persona normal. Te decía ‘¿y, los encontraste?’, era un hombre burlista, se burlaba de nosotros”.

Alfonso Goette

“Si usted sabe dónde están por qué no lo dice de una vez por todas”, relató María Adelia, recordando las conversaciones que mantuvo con el dueño del campo tras la desaparición de las seis personas.

“No tenía corazón. Era un hombre agresivo, no era un hombre normal”, lo describió.

En tanto, la mujer no pierde las esperanzas de saber de una vez por todas qué pasó con la familia Gill. “Las esperanzas no las pierdo. Este año no será positivo, pero el año que viene seguiremos. No pierdo la esperanza ni la fe. Voy a seguir hasta que se encuentre la familia”.

Trabajos en el campo La Candelaria

Este lunes un equipo de antropología forense llevó adelante tareas de excavaciones en el campo de 500 hectáreas. Sin embargo, los resultados de los estudios fueron negativos.

En ese sentido, el juez que investiga la causa, Gustavo Acosta, confirmó que seguirán excavando en los próximos días en otro sector del campo, a partir del dato de otro testigo, al cual, en aquella época, le resultó extraño que estuvieran cavando un pozo cerca de un arroyo del campo.

Cómo empezó la causa

Fue Luisa, una de las hermanas de Rubén, quien radicó la denuncia en la comisaría de Viale después que no se supiera más nada de la familia. La causa fue caratulada como “averiguación de paradero” y quedó en manos del magistrado Jorge Sebastián Gallino, hasta que en 2015 pasó al juez Gustavo Acosta.

La primera pista llevó a Santa Fe, donde se creía que los Gill habían viajado en busca de un futuro mejor. Más tarde, hubo búsquedas en Córdoba, donde tenían familia, y después en Chaco, Corrientes y hasta en Paraguay y Brasil.

“Gracias a Dios tengo un juez que se mueve, porque Gallino no hizo nada. Hay muchas cosas que no se han hecho. Faltan cosas de los expedientes y esto va a seguir, no se termina. La única esperanza que tengo es que se pueden encontrar los cuerpos en el monte. A Gallino tendrían que tenerlo preso”, cerró Adelia.

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