Tal como había adelantado Radio Integral la semana pasada, el director del Hospital Falucho de Maciá, Guido Buyatti, le presentó el cese de actividades a la doctora Daniela Maldonado, con el argumento de “reorganización del servicio”. En simples palabras, la médica fue despedida de su trabajo.
En una carta enviada a este medio este lunes, Maldonado aclara su situación, se dirige a la ciudadanía de Maciá y manifiesta su dolor por la pérdida de su puesto laboral.
A continuación, la carta completa:
“La injusticia hecha a uno solo es una amenaza dirigida a todos.”
MONTESQUIEU
A todos los habitantes de Macia, y en particular, a mis pacientes:
Envuelta en una angustia indescriptible y poniendo en palabras escritas lo que la bronca y el desazón no me permiten decir, elijo este medio para contarles que el día 16 de Mayo fui despedida del Hospital Falucho de Macia. Ese día luego de atender mi lista de pacientes, fui citada a la Dirección del Hospital, en la cual se me hizo entrega de un documento que decía que cesaba mi suplencia con el motivo de “reorganización del servicio y personal”. Sin poder defenderme, sin entender lo que estaba pasando (¿Por qué yo? ¿Por qué era la única?), con los ojos llenos de lágrimas me retire del hospital, pensando y repasando cada movimiento que realice en la institución desde el día que llegue.
El 1 de abril de 2016, de la mano del Dr. Beltran Vallejo llegue al hospital, para ocupar el cargo vacante que dejaba el Dr. Paoloni. Fue, para mí, todo un desafío poder cubrir ese lugar que dejaba este gran colega y profesional. Seis años de forma ininterrumpida me trajeron hasta acá.
Muchas veces llore, muchas veces me vi derrotada por la misma medicina, perdí pacientes muy queridos, acompañe a otros tomándolos de la mano, abrace familias, llore con ellos, respondí mensajes a cualquier hora, deje mi hogar para luchar con muy pocos recursos en esta pandemia. Perdí familiares sin poder viajar. Llore a lo lejos, me adapte, extrañe. Conocí mucha gente, hoy puedo decir que tengo muchos pacientes. Aprendí, nunca me rendí. Quien me conoce, sabe cuánto lucho por mis pensamientos y motivaciones. No me gustan las injusticias, peleo siempre por mis ideales. Siempre voy por el SI.
Macia es el lugar que yo elegí para vivir, porque esta ciudad me dio una familia, una hija, amigos y afectos. Todos los días soy un poco más de acá, y menos de allá.
Hoy a 10 días de no estar en el hospital, me siento dolida y triste, padezco un dolor tan grande, que de solo pensar siento ganas de llorar, tengo miedo. Una “reorganización” que me dejo sin mi lugar (pienso cuanto más podría haber hecho, si me hubiesen dejado…). Fui desprestigiada, minimizada, evaluada en mi praxis médica; fui etiquetada, dañada en mi buen nombre y honor. Fui violentada por un sistema.
Pienso en los pacientes que me buscan y no me encuentran, que me llaman y no entienden porque el lunes no estoy a las 7 de la mañana en el consultorio del Hospital, como todos los días de estos últimos 6 años.
Me planteo si esto me pasa por ser mujer, o por no haber nacido acá.
Fui despedida sin justa causa. Fui desterrada de mi casa, de mi hospital, donde tantas noches fue mi lugar, de forma arbitraria, sin mediar sanción previa, ni sumarios administrativos, sino por una simple decisión de alguien que no tiene esa facultad.
Hoy decido NO CALLARME. Sigo luchando por mi fuente de trabajo. Porque el TRABAJO NO ES SOLO TRABAJO, ES DIGNIDAD. Y yo lucho por eso.

