
El 13 de enero de 2002 la Estancia La Candelaria en Nogoyá, se convirtió en el escenario de un hecho que desafía a la lógica, la justicia y la fe: una familia entera, seis personas en total, desapareció de la faz de la tierra sin dejar un rastro.
Hoy, a 24 años de aquel misterio, la causa que investiga el paradero de Rubén “Mencho” Gill, su esposa Margarita Gallegos y sus cuatro hijos —María Ofelia (12), Osvaldo José (9), Sofía Margarita (6) y Carlos Daniel (2)— vuelve a cobrar una relevancia dramática.
Con la designación del doctor Marcos Rodríguez Allende como nuevo abogado querellante, el expediente de 18 cuerpos se abre una vez más para intentar responder la pregunta que atormenta a un pueblo: ¿dónde están los Gill?
“Sostengo que la familia completa fue víctima de un horrendo crimen”, dijo este martes el comisario principal retirado Juan Antonio Rossi.
“Mencho” Gill era el peón de confianza en el campo de Alfonso Goette, dueño de unas 600 hectáreas y temperamento de hierro. Ese domingo de enero de 2002 fue la última vez que se los vio con vida. Habían ido al velorio de un amigo en la localidad de Viale. Regresaron al campo y, a partir de ese momento, el silencio se volvió absoluto.
El caso de la familia Gill permanece como un hecho sin precedentes en democracia, con seis personas desaparecidas sin que hasta el día de hoy se hayan hallado rastros fehacientes de su destino.

