Lula da Silva venció a Bolsonaro y vuelve a la presidencia de Brasil

radiointegral

Tras una campaña traumática que dividió como nunca en la historia reciente a Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva logró su resurrección política y el país volverá a girar a la izquierda con su triunfo en el ballottage de este domingo por 50,9% de los votos frente al 49,1% del presidente ultraderechista, Jair Bolsonaro, quien vio trunco su sueño reeleccionista. El resultado, el más estrecho en la historia, es un fiel reflejo de la polarización extrema en la que quedó sumergido la mayor nación latinoamericana.

Lula (Partido de los Trabajadores) logró plasmar en las urnas el favoritismo que le otorgaban las encuestas, aunque con una distancia mínima, de algo más de dos millones de votos. Para el expresidente (2003-2010), sin embargo, será un muy difícil regreso al poder, con un país partido, una derecha fortalecida tras los avances electorales del bolsonarismo en el Congreso y los gobiernos estaduales, y una base de apoyo movilizada que seguramente le opondrá resistencia a los cambios que impulsará el mandatario electo.

Además, Bolsonaro logró achicar los 5,2 puntos y 6,2 millones de votos de ventaja que le había sacado Lula en la primera vuelta, y deja así terreno fértil para él y sus aliados para dar batalla en los próximos cuatro años.

En su primer discurso de la noche, en su búnker en San Pablo, Lula prometió unir a un país dividido y garantizar que los brasileños “bajen las armas que nunca debieron haber tomado”.

“Gobernaré para 215 millones de brasileños, y no solo para los que votaron por mí”, dijo. “No hay dos Brasil. Somos un solo país, un solo pueblo, una gran nación”.

Una de las mayores dudas sobre el proceso electoral era la reacción que tendrá Bolsonaro (Partido Liberal) ante una derrota ajustada y si podría pedir una impugnación con denuncias de fraude, aunque en una de sus últimas intervenciones públicas dijo que quien obtuviera más votos “se llevará la elección”. Por la noche, el presidente no se pronunció sobre el resultado y, según el diario O Globo, está aislado y “no quiere recibir a nadie”.

Poco antes de la medianoche, durante un discurso frente a una multitud en la Avenida Paulista de San Pablo, Lula dijo que su rival todavía no lo había llamado: “No sé si reconocerá mi victoria”, dijo.

Solo una vez se registró un pedido de impugnación electoral en Brasil. Fue en 2014, cuando el candidato Aécio Neves (PSDB) pidió ante el Tribunal Superior Electoral (TSE) un nuevo recuento tras su derrota por 3,2 puntos en el ballottage ante Dilma Rousseff (PT). Pero el reclamo se disolvió rápidamente, tras perder el respaldo de su propio partido, y fue desestimada por los jueces. Esa había sido la elección más ajustada de Brasil hasta la de este domingo.

Para Lula será un difícil regreso al poder, con un país polarizado al extremo, una derecha fortalecida tras los avances electorales del bolsonarismo en el Congreso y los gobiernos estaduales, y una base movilizada que seguramente le opondrá resistencia a los cambios que impulsará el mandatario electo.

El resultado del ballottage fue seguido con máxima atención por los gobiernos de América Latina, sobre todo ante la alta expectativa de los líderes de izquierda –entre ellos, Alberto Fernández- que esperaban un triunfo de Lula para volver a estrechar lazos con Brasil, luego de una gestión bolsonarista que lo distanció de la región y el Mercosur. Pero el escaso margen de distancia tal vez deje al líder del PT muy enfocado en el escenario interno, que se prevé muy combativo por parte de la oposición.

Tras votar esta mañana en São Bernardo do Campo, en las afueras de San Pablo, Lula se refirió al papel regional de Brasil. “Estamos cansados de ser una región pobre. Brasil debe tener la generosidad para juntar a todos. Necesitamos que América Latina sea un bloque fuerte”, dijo.

El éxito de Lula desató la euforia de sus simpatizantes en el centro de San Pablo, donde miles de personas se concentraron desde en la Avenida Paulista a la espera de los resultados, muy cerca del hotel donde el exmandatario siguió el conteo. A medida que el expresidente consolidaba su ventaja, se multiplicaron los cánticos, los bocinazos, fuegos de artificio y los gritos de euforia. “¡Olé, olé, olé, olá, Lula, Lula!”, gritaban. Se esperaba que anoche hubiera una multitudinaria “fiesta de la victoria” de los simpatizantes del PT.

Lula, de 77 años, asumirá la presidencia el 1° de enero, a 12 años del final de sus primeros mandatos (2003-2010). En el medio, pasó 580 días en prisión por una causa de corrupción que lo dejó fuera de la carrera en los comicios de 2018, ganados por Bolsonaro.

La Nación

Next Post

Droga secuestrada y dos detenidos en otro operativo contra el narco en Concordia

Gendarmería Nacional llevó a cabo un procedimiento ordenado por la Justicia contra una organización dedicada al narcotráfico en la capital del citrus. El allanamiento tuvo lugar en un barrio en la zona sur de Concordia. Se encontró droga y hubo detenidos.