
Leonardo “Cepillo” Trevisán volvió a pisar el campo de jineteada de Diamante en la quinta noche del Festival Nacional de Jineteada y Folclore 2026 con una carga simbólica imposible de ignorar. A casi seis años del grave accidente que sufrió en el festival de Jesús María, su presentación fue leída por el público y por el ambiente de la jineteada como una verdadera revancha personal, marcada por la superación, la constancia y el amor por la tradición.
El regreso de Trevisán no fue uno más. Cada movimiento sobre el caballo reflejó el largo proceso de recuperación física y mental que atravesó desde aquel episodio que puso en duda su continuidad en la actividad. Lejos de mostrarse condicionado, el jinete evidenció seguridad, temple y una notable conexión con el animal, elementos que le permitieron destacarse en una noche cargada de emoción y expectativa en el Campo Lisardo Gieco.

