El Cadillac que compró Perón en 1955 ya forma parte del museo de Casa Rosada

El secretario general de la Presidencia, Fernando de Andreis, encabezó hoy el acto de presentación del automóvil Cadillac descapotable adquirido por el ex presidente Juan Domingo Perón en 1955 y que fue restaurado por decisión del Gobierno para ser exhibido en forma permanente en el Museo Casa Rosada.

“Para nosotros es un orgullo la puesta en valor de este vehículo histórico, pertenece un poco a cada argentino, a los de antes, a los de hoy, y a todos los que vienen”, sostuvo De Andreis.

El automóvil había sido comprado en 1955 por el Gobierno de Perón, quien nunca llegó a utilizarlo debido a que fue derrocado en septiembre de ese mismo año.

Fabricado por la estadounidense General Motors y considerado un auto de lujo para la época, tiene un motor V8 de 5424 centímetros cúbicos, con una potencia de 250 HP (caballos de fuerza), y una transmisión automática Hydra-Matic de 4 velocidades.

La Fundación Museo del Automóvil, con la colaboración voluntaria de más de 30 especialistas, fue la entidad encargada de llevar adelante la reparación integral del Cadillac  sin costo alguno.

La restauración de la chapa insumió más de 60 días de labor e implicó la remoción de la pintura vieja, sin emplear métodos abrasivos, y el arreglo de los accesorios externos.

El carburador y la bomba de nafta mecánica fueron reemplazados por un nuevo kit de origen americano, que se complementó con la sustitución de todas las correas (ventilador, bomba de agua y dirección hidráulica) y las mangueras de agua.

Los especialistas repararon a nuevo el motor eléctrico de arranque, la bomba de agua y la dirección hidráulica y reemplazaron el alternador por uno fabricado especialmente para ese tipo de motores.

La labor incluyó la limpieza profunda del sistema de enfriamiento con una técnica que permitió conservar el radiador original del auto y la sustitución de los viejos rulemanes por los del tipo blindado, sin alterar la originalidad del cuerpo principal de la bomba.

La pintura interior abarcó el motor, la tapa de válvulas, la cacerola del filtro de aire, el recubrimiento del filtro de aceite, los encauzadores de aire, los soportes de alternador y la dirección hidráulica.

El limpiaparabrisas (del tipo sapito) fue restaurado a nuevo con su sistema original Vacum de vacío.

Los mecánicos retiraron tramos del cableado que no correspondían a la instalación eléctrica original y lo reemplazaron por nuevos conductores que mantienen la función y originalidad.

También sustituyeron los dos caños de escape y los cuatro silenciadores por nuevos de acero inoxidable.

El interior tiene nuevo tapizado de butacas, asientos, paneles laterales, traseros y puertas, que se elaboró con la utilización de cueros naturales vacunos que respetaron la originalidad del vehículo.

Radio Integral Maciá